Al mal tiempo buena cara

La playa de la Concha un día nublado.

Al mal tiempo buena cara, como dice el refranero popular. Que, aunque no llueva, las nubes lo cubren todo perezosamente y se te mete casi sin querer un frío húmedo que no hay manera de sacudirlo de los huesos.

Y este tiempo también afecta al otro tiempo. Las cosas se ralentizan, las personas bajan pulsaciones y  el reloj avanza con desgana, ansiando que pase un día así, aunque con pereza de que acabe. Los días encapotados tienen eso. Entibian todo lo que tocan, lo vuelven pesado, plomizo como el color del cielo. Y es entonces cuando te cruzas con esa persona.

Esa persona posiblemente no lo sabe. No es consciente de que es una fuente de energía, una luz en medio de tanto gris. Es una persona que sonríe. Pero no esa sonrisa pegada a la cara. Es una sonrisa que le sale de dentro, del alma. Esa sonrisa se nutre de la energía que lleva dentro, que también alimenta la luz de sus ojos, de sus andares, de sus gestos…

No les cuesta dar las gracias porque son agradecidas. No se esfuerzan por estar sonrientes porque son alegres. Son esas personas que quieres tener cerca porque inexplicablemente te dan la solución a tus problemas, y lo único que han hecho es escucharte y acompañarte. Seguro que todos tenemos a alguien así en nuestras vidas. A todas esas personas, y más en días como estos, muchas gracias!!

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